En Colombia, el auxilio de transporte es una obligación legal para trabajadores que devengan hasta dos SMMLV y viven a más de un kilómetro del lugar de trabajo. Su valor lo define el Gobierno cada año y para 2026 es de $200.000 pesos mensuales.
Pero hay una confusión frecuente en muchas empresas: creer que el auxilio de transporte y el beneficio de movilidad son lo mismo. No lo son. Y la diferencia entre los dos tiene implicaciones concretas en costos, en flexibilidad y en el impacto real que tiene sobre el colaborador.
Lo que dice la ley sobre el auxilio de transporte
La Ley 15 de 1959 y el Decreto 1258 de 1959 establecen la obligación del auxilio de transporte. Aplica para trabajadores que devenguen hasta dos SMMLV, que no vivan en el mismo lugar de trabajo y que no tengan transporte proporcionado por la empresa.
Lo que muchas empresas no saben: el auxilio de transporte sí se incluye en la base de liquidación de cesantías e intereses sobre cesantías, a diferencia de la mayoría de los beneficios no salariales. Eso significa que tiene un impacto en el costo laboral total que debe estar considerado en el presupuesto de H2.
El beneficio de movilidad como componente no salarial
Más allá del auxilio legal, las empresas pueden estructurar un beneficio de movilidad adicional bajo el Artículo 128 del CST, con pacto expreso de no salarialidad. Ese beneficio puede cubrir:
- Transporte público: recarga de tarjetas de transporte masivo en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla.
- Aplicaciones de transporte: Uber, InDriver, Cabify o plataformas similares.
- Gasolina o peajes para colaboradores que se movilizan en vehículo propio.
- Bicicletas o scooters, para empresas con políticas de movilidad sostenible.
La ventaja sobre el auxilio legal: no entra en la base de cesantías, no genera carga prestacional y puede adaptarse a la realidad de movilidad de cada colaborador, que en una ciudad como Bogotá puede ser muy diferente de un trabajador a otro.
Por qué la movilidad importa más de lo que parece
El transporte es uno de los gastos más pesados y más estresantes para el trabajador urbano en Colombia. Un colaborador que vive en Suba y trabaja en el norte de Bogotá puede gastar entre $150.000 y $250.000 pesos mensuales en transporte, dependiendo del modo y la distancia.
Un beneficio de movilidad que cubre o alivia ese gasto tiene un impacto directo en el bienestar financiero cotidiano. Y como vimos con los datos de PwC, el bienestar financiero no es un tema de cultura, es un indicador de productividad.
Cómo funciona el bolsillo de movilidad en Bink
En Bink, el beneficio de movilidad vive en su propio bolsillo dentro de la app. El colaborador lo usa con su tarjeta digital o física en cualquier establecimiento relacionado con transporte (gasolineras, aplicaciones, transporte masivo) y RRHH tiene visibilidad completa del consumo desde el portal.
Al estar separado del salario y estructurado con pacto de no salarialidad, cumple con los requisitos del Artículo 128 del CST. Y al estar en una plataforma centralizada, la empresa tiene el registro trazable que necesita para la documentación fiscal y para responder ante la UGPP.
